¿Recomiendo las Nike Pegasus 42?
Ya sabes, aquí no te quiero retener, así que si solo vienes a por esto, aquí lo tienes:
Sí, las recomiendo, pero con matices. Y en esta zapatilla los matices son casi más importantes que el sí.
Recomiendo las Nike Pegasus 42 si buscas una zapatilla de entrenamiento diario estable, previsible, bien ajustada y con buena transición, especialmente si te gusta sentir el suelo y tener control bajo el pie.
No la recomendaría como primera opción si buscas una zapatilla muy mullida, muy rebotona, muy divertida o especialmente amable para rodajes regenerativos. Para eso hay modelos que te hacen el día bastante más fácil.
La Pegasus 42 es un poco como ese mediocentro defensivo que no sale en los resúmenes, no se lleva los aplausos y parece que no está haciendo nada especial… hasta que no juega y te meten cuatro. No luce. No emociona. Pero cumple.
Resumen tras 150 km
Desde que salieron, honestamente, no he hecho más que escuchar cosas malas de ellas. Que si muy pesadas, que si poca innovación, que si muy duras. No sé si es que yo, por ser lento, las veo con otros ojos; si otros analistas son muy buenos en lo suyo; o si simplemente soy un conformista con cordones.
Bueno, pues para mí, y esto puede ser porque es mi primera Pegasus, la Nike Pegasus 42 es una zapatilla muy coherente. Quizá demasiado coherente para quien busque emociones fuertes.
Es estable, fluida, bien ajustada, firme sin ser dura y muy previsible. Hace bien muchas cosas, pero rara vez te da más de lo necesario. No es una zapatilla que te saque una sonrisa por rebote, suavidad o diversión. Es más bien una zapatilla que te dice: “corre, que yo no voy a molestar”.
Y eso tiene valor.
No es la zapatilla más cómoda para recuperar. No es la más rápida para calidad. No es la más divertida para tempo. No es la más amable para tiradas largas. Pero puede hacer todo eso con dignidad, especialmente si lo que buscas es control, estabilidad y una pisada clara.
La durabilidad, además, pinta muy bien. Después de 150 km, upper, mediasuela y especialmente suela se conservan muy bien. No es una zapatilla espectacular, pero sí parece una zapatilla de batalla bastante seria.
La Pegasus 42 no enamora. Pero cumple. Y en un mundo lleno de zapatillas que prometen llevarte al Olimpo para luego dejarte tirado en el km 7, eso tampoco está tan mal.
Mi resumen final: una zapatilla seria, estable y muy fiable, con más control que mimo, más oficio que espectáculo y una durabilidad que, de momento, apunta muy alto.
Datos técnicos oficiales de las Nike Pegasus 42
| Dato | Nike Pegasus 42 |
|---|---|
| Tipo de zapatilla | Entrenamiento diario en asfalto |
| Pisada | Neutra |
| Mediasuela | ReactX Foam + Full-Length Air Zoom |
| Drop oficial | 10 mm |
| Peso oficial hombre | 300 g aprox. en talla US 10 |
| Upper | Engineered mesh |
| Suela | Goma con diseño Waffle actualizado |
| Uso previsto | Road running / entrenamiento diario |
| Amortiguación declarada | Con buena respuesta |
| Novedad principal | Caja de dedos mas amplia y unidad Air Zoom completa |
Nike presenta la Pegasus 42 como una zapatilla de running en asfalto con ReactX Foam, unidad Full-Length Air Zoom, peso aproximado de 300 g en talla US 10 o un 43 europeo de hombre y 10 mm de drop. También indica que esta versión tiene mayor curvatura en la puntera respecto al modelo anterior y una unidad Air Zoom completa, frente a las unidades separadas de versiones previas.
Sobre el papel, esto suena a Pegasus más moderna, más fluida y con más intención de respuesta. En la práctica, después de probarla durante unos 150 km, mi sensación es algo más concreta: tiene tecnología, sí, pero se nota más como una zapatilla de control y practica que como una zapatilla de rebote y alegría. Los avances probablemente estan mas invertidos hacia el marketing que hacia la zapatilla. Bueno, no es tan malo como parece.
RunRepeat, en su análisis de laboratorio, midió 286 g en talla US 9, un stack de 36,0 mm en talón, un drop real de 14,0 mm, flexibilidad de 14,6 N, anchura de base de 112,3 mm en antepié y 88,1 mm en talón, además de una transpirabilidad de 3/5. Estos datos ayudan bastante a entender por qué la Pegasus 42 se siente más firme, estable y conectada al suelo de lo que puede sugerir la ficha comercial.
Mis mediciones caseras
Además de los datos oficiales y de las mediciones independientes de RunRepeat, hice mis propias mediciones sobre mi par en talla 43 EU. No son mediciones de laboratorio, así que hay que leerlas como referencia casera, no como verdad absoluta. Pero ayudan a explicar sensaciones.
Peso
- Peso en talla 43 EU: 300 g
Dureza de suela
- Antepié: 69 Shore A
- Mediopié: 65 Shore A
- Talón: 67 Shore A
Dureza de mediasuela
- Antepié: 39 Shore C
- Mediopié: 41 Shore C
- Talón: 32 Shore C
Anchura de plataforma
- Punto más ancho en antepié: 113 mm
- Punto más ancho en mediopié: 63 mm
- Punto más ancho en talón: 90 mm
Estas mediciones casan bastante bien con la experiencia en carrera. El antepié y el mediopié se sienten más firmes y secos, mientras que el talón resulta más amable. La plataforma, especialmente con esos 113 mm en antepié y 90 mm en talón, ayuda a explicar la sensación de estabilidad, aunque la clave no está solo en la anchura: también cuenta mucho el ajuste, el talón bien sujeto y lo fluida que es la transición.
Mi perfil como corredor durante la prueba
Para poner la review en contexto:
- Peso aproximado: 67,5 kg
- Talla usada: 43 EU, la misma que uso habitualmente
- Tipo de pie: normal
- Apoyo: más bien mediopié
- Ritmos habituales de corredor lentote:
- recuperación: alrededor de 6:30/km
- rodaje tranquilo: alrededor de 6:00/km
- series y umbral: entre 4:30/km y 5:00/km
- Terreno principal: asfalto, con algo de camino compacto
- Kilometraje de prueba: 159,4 km
La review está escrita desde un perfil de corredor popular. Nada de ritmos estratosféricos, nada de “zapatilla ideal para bajar de 30 minutos en 10K mientras desayunas hidratos simples, cero fibra y un buen chute de cafeína y nitratos”. Aquí hablamos de correr mucho entre 6:30/km y 6:00/km, con alguna alegría puntual.
Ajuste y comodidad: de lo mejor de la zapatilla

Aquí la Pegasus 42 empieza fuerte. De verdad.
Desde el primer día fue una zapatilla muy cómoda al calzarla. No hubo rozaduras, puntos raros ni esa sensación de “vamos a ver si esto se adapta con los kilómetros”.
El ajuste es de las cosas que más me han gustado:
- sujeta muy bien el pie;
- el mediopié queda muy bien recogido;
- el talón va firme, sin baile;
- el calcáneo queda bien bloqueado;
- no se siente como un guante perfecto, pero casi;
- en puntera no sobra muchísimo espacio, aunque en mi caso no fue problemático.
Nike habla de un upper de engineered mesh —putos anglicismos… vamos, entre tú y yo, un tejido técnico cómodo— y de una silueta actualizada con más curvatura en la puntera. RunRepeat también apunta a una zapatilla con buena estructura, aunque no especialmente ligera, y con un enfoque más funcional que radical.
En mi caso, la talla habitual fue la correcta. Uso 43 EU normalmente y en la Pegasus 42 también he usado 43 EU. No he sentido necesidad de subir ni bajar media talla.
La sensación general es de zapatilla bien construida, seria y segura. No tiene ese ajuste blandito de “me pongo una zapatilla de estar por casa”, pero sí da mucha confianza. Si tienes pie normal, probablemente encaje bien. Si tienes pie ancho o necesitas mucha libertad delante, puede que no sea la más generosa, aunque creo que tiene versión ancha.
Upper: cómodo, bien hecho y con muy buena vejez




El upper me ha parecido cómodo y bastante bien resuelto. No he tenido problemas de rozaduras, presión de cordones o lengüeta. La zona del empeine va bien protegida y el ajuste se reparte de forma bastante limpia.
No es un upper minimalista ni de esos que buscan ahorrar gramos por todas partes. Se siente más como un upper de zapatilla diaria: estructurado, cómodo y pensado para acumular kilómetros. Esto encaja con el carácter general de la Pegasus 42: no busca ser espectacular, busca ser fiable.
Además, después de unos 150 km, el upper se conserva muy bien. Y aquí no hablo solo de sensación: tengo fotos del antes y el después, y visualmente la zapatilla aguanta bastante entera. No se aprecian deformaciones raras, roturas, zonas claramente cedidas ni desgaste preocupante en las partes habituales de roce.
Esto es importante porque la Pegasus 42 no da sensación de upper ultraligero o delicado. Más bien transmite esa idea de zapatilla de diario bien armada, pensada para sumar kilómetros sin empezar a descomponerse a la mínima.
Ahora bien, en lluvia hay que matizar. En una salida con agua, el upper se empapó rápido. Pisando charcos cogió bastante agua y se notó el aumento de peso. Nada dramático ni especialmente distinto a muchas zapatillas con upper cómodo y tejido, pero no es una zapatilla que evacúe o repela el agua de forma brillante.
RunRepeat le da una transpirabilidad de 3/5, lo que también apunta a un upper correcto, pero no especialmente fresco ni ventilado. A mí, en temperaturas primaverales de entre 10 ºC y 25 ºC, me ha ido perfectamente: ni frío por ser muy fino ni caluroso por ser acolchado.
Eso sí, a nivel de durabilidad y conservación, de momento muy buena nota. Vamos, que si quieres unas zapatillas para mucho tiempo, tiene pinta de que estas te pueden cuadrar muy bien.
Mediasuela y amortiguación: firme, suficiente, poco generosa… y aparentemente duradera
Esta es la parte clave de la review.
La Pegasus 42 no me ha parecido una zapatilla blanda. Tampoco dura como una tabla. Está en ese terreno de firme pero civilizada.
La pisada no tiene una gran compresión. No hundes el pie en una espuma amorosa ni notas un colchón profundo bajo la planta. La sensación es más bien:
- contacto claro con el suelo;
- recorrido corto;
- amortiguación suficiente;
- tacto bastante firme;
- poca sensación de rebote;
- mucha estabilidad.
Nike habla de ReactX Foam y Air Zoom de longitud completa, con una amortiguación de tipo responsive. También dice que la unidad Air Zoom completa está pensada para una sensación propulsiva y retorno de energía desde el talón hasta el despegue.
Lo mato rápido: no te la compres por el marketing del Air Zoom. No se nota como un muelle, no te da más rebote y no cambia radicalmente la sensación.
En carrera, al menos para mí, la película no va tanto de rebote. Va mucho más de control, transición y firmeza.
Y aquí las mediciones ayudan. RunRepeat midió 36,0 mm en talón y un drop real de 14,0 mm, por encima de los 10 mm oficiales. También señaló un peso de 286 g en US 9, lo que la coloca como una daily trainer más bien pesada dentro de su categoría actual.
Eso explica muy bien dos cosas que he notado:
- Delante se siente más seca de lo que esperas.
- Entrando de talón, la zapatilla se nota más cómoda. De verdad: si eres taloneador, hay bastante diferencia en la pisada.
Mis mediciones caseras también van por ahí: la mediasuela me dio 39 Shore C en antepié, 41 Shore C en mediopié y 32 Shore C en talón. Es decir, el talón parece bastante más amable que la parte delantera. Y corriendo se nota.
En rodajes de 8–10 km, la amortiguación es más que suficiente. En tiradas de 16 km, también cumple. En una tirada de 18,4 km con bloque final alegre, siguió aguantando bien, pero ahí ya apareció el límite: a partir de 16–17 km, las plantas de los pies empezaron a quejarse un poco.
No fue un drama. No acabé pensando “madre mía, qué castigo”. Pero sí quedó claro que la Pegasus 42 no va sobrada de mimo. Pero de tiradas largas hablamos luego.
Lo bueno es que, tras unos 150 km, la mediasuela no parece haber cambiado de forma preocupante. Sigue transmitiendo ese mismo carácter: firme, estable, previsible y sin hundimientos raros. No he notado que se haya “muerto”, que haya perdido estructura o que la zapatilla se haya vuelto más torpe con el paso de los kilómetros.
Y esto encaja con las fotos de antes y después: visualmente, la mediasuela conserva muy bien la forma. No parece aplastada, vencida ni especialmente arrugada para el uso que lleva. Evidentemente, no puedo decir que vaya a durar eternamente —porque tampoco vamos a hacerle contrato indefinido—, pero la sensación después de 150 km es buena: parece una mediasuela resistente, más de constancia que de espectáculo.




Vamos, en resumen:
La amortiguación da, pero da lo justo. No te abandona, no se desmorona y parece aguantar bien el paso de los kilómetros, pero tampoco te invita a quedarte a vivir ahí.
Transición: probablemente lo mejor de la Pegasus 42
Si tengo que elegir uno de los puntos fuertes reales de la zapatilla, sería la transición.
La Pegasus 42 se mueve muy bien. No parece especialmente ligera, pero en carrera no se siente torpe. He probado zapatillas que pesan menos y que, por volumen o geometría, se mueven peor. Esta, al ser poco voluminosa y bastante flexible, se siente fluida, fácil de llevar y natural.
Nike indica que esta versión tiene mayor toe spring que la anterior por una silueta actualizada y mayor curvatura en la zona delantera. En la práctica, eso se traduce en una transición bastante limpia.
No es una transición que te lance hacia delante como una zapatilla con placa o espuma muy reactiva. Es más discreta. Acompaña sin hacer ruido.
Me gusta decirlo así:
No te empuja, pero tampoco se mete en medio.
Y eso, aunque suene poco glamuroso, en una zapatilla de entrenamiento diario tiene bastante valor.
Estabilidad: sobresaliente para una zapatilla neutra
Aquí la Pegasus 42 me ha sorprendido para bien.
Es una zapatilla muy estable. Y no solo en recta y a ritmo cómodo. También:
- en curvas rápidas;
- con fatiga;
- en cambios de ritmo;
- en tierra compacta;
- cuando las piernas no van finas;
- cuando apoyas algo peor.
En varios entrenamientos con piernas pesadas o poco descanso, esa estabilidad fue una de las cosas que más agradecí. No es una zapatilla que te rescate un mal día, pero sí evita empeorarlo.
Mis mediciones de anchura ayudan a entenderlo:
- 113 mm en el punto más ancho del antepié;
- 63 mm en el punto más ancho del mediopié;
- 90 mm en el punto más ancho del talón.
RunRepeat midió una base de 112,3 mm en antepié y 88,1 mm en talón, muy cerca de mis cifras caseras.
No es una base gigantesca, pero funciona muy bien porque se combina con:
- buen ajuste;
- talón firme;
- mediasuela moderada;
- contacto claro con el suelo;
- transición fluida.
Hay zapatillas que son divertidas, pero también algo más inestables o exigentes. La Pegasus 42 va por otro lado: control, seguridad y sensación de ir pegado al suelo.
Peso: no es ligera, pero se mueve mejor de lo que parece
Mi par en talla 43 EU pesa 300 g.
Nike declara 300 g en talla US 10 de hombre. RunRepeat midió 286 g en talla US 9 y considera que el peso es uno de los puntos más flojos de esta versión frente a otras zapatillas diarias actuales.
Así que no, no es una zapatilla ligera. Pero tampoco se siente como un ladrillo. Esto es importante.
En marcha, la Pegasus 42 se mueve bastante mejor de lo que su peso puede sugerir. No desaparece del pie, eso no. La notas. Pero no se siente torpe. Esto me llamó la atención varias veces: incluso comparada con zapatillas más ligeras, la Pegasus 42 puede sentirse muy ordenada y fácil de mover.
No por rebote, sino por geometría, flexibilidad y estabilidad.
Da gusto moverla, de verdad. Y aquí me pregunto si a veces no nos obsesionamos demasiado con el peso de la zapatilla sin mirar cómo se mueve realmente en carrera.
La sensación sería:
¿Ligera? No. ¿Pesada? Tampoco. ¿Fácil de mover? Bastante.
Y eso tiene mucho que ver con su transición.
Respuesta y ritmos: cumple, pero no cambia de cara
La he usado en rodajes suaves, rodajes normales, cambios de ritmo, tempo, series de 1 km y un test VAM de 5 minutos.
La conclusión es bastante clara: la Pegasus 42 responde bien, pero responde casi siempre igual.
En rodajes tranquilos va correcta, aunque no especialmente gustosa. Cuando subes un poco el ritmo, parece tener más sentido. Pero no se transforma. No aparece una segunda personalidad más viva, más elástica o más divertida.
En sesiones tempo, como bloques de 6 u 8 minutos alrededor de 5:00–5:20/km, funciona. Mantiene ritmo, da control y no molesta. Pero delante se nota algo seca y se echa de menos algo más de ayuda.
En series de 1 km alrededor de 4:35–4:42/km, me sorprendió algo para bien. No porque tuviera rebote, que no lo tiene en exceso, sino porque acompaña el esfuerzo mejor de lo que esperaba. Sigue siendo estable, previsible y fácil de colocar.
En el test VAM de 5 minutos a ritmo cercano a 4:04/km, el límite fue más claro: válida, sí; brillante, no. Ahí ya eché de menos rebote y ayuda mecánica.
Resumen rápido:
- Para rodar: bien.
- Para tempo: válida.
- Para series controladas: más competente de lo esperado.
- Para ir rápido de verdad: hay opciones mejores.
- Para buscar rebote: no es la fiesta.
Y aquí los entrenos y ritmos con la Pegasus 42:


Estas gráficas no dicen “dónde va mejor la Pegasus 42”, sino algo bastante más útil: cómo se ha repartido la prueba dentro de un ciclo normal de entrenamiento. Porque claro, si corres como una persona más o menos sensata y no como un adolescente con cafeína y complejo de liebre, no puedes meter intensidad todos los días. Por eso se acumulan muchos kilómetros por encima de 6:00/km y especialmente entre 6:00/km y 6:30/km: no porque sea necesariamente donde más me haya gustado la zapatilla, sino porque en un ciclo real hay recuperaciones, rodajes suaves y días de acumular sin ponerse estupendo.
De hecho, aquí está una de las claves de la review: aunque la Pegasus 42 ha sumado muchos kilómetros a ritmos lentos, no es donde más la he disfrutado. En recuperación y ritmos muy tranquilos cumple, sí, pero le falta mimo. Donde me ha parecido más lógica es en rodajes normales, cambios de ritmo controlados y sesiones donde agradeces ir estable, sujeto y pegado al suelo. La segunda gráfica también lo deja claro: la he probado en recuperación, rodajes, tiradas largas con bloque, tempos y series/fartlek. Vamos, que no ha vivido en una urna ni ha salido solo para la foto. Ha pasado por casi todo lo que le puede caer a una zapatilla diaria de corredor popular.
En resumen: el reparto de kilómetros y sesiones no refleja tanto “su terreno ideal” como la realidad de entrenar. Y precisamente por eso la conclusión tiene más valor: la Pegasus 42 puede cubrir muchas situaciones, pero no brilla igual en todas. En los días lentos cumple sin enamorar; cuando el ritmo se alegra un poco o buscas control, estabilidad y una pisada clara, empieza a tener bastante más sentido.
Rodajes suaves y recuperación: aquí no es donde más brilla
En rodajes regenerativos y días de recuperación, la Pegasus 42 cumple. Pero no apetece demasiado.
Y esto lo he confirmado varias veces.
A ritmos de 6:30/km o más lentos, especialmente con piernas cansadas, la sensación es:
- competente;
- estable;
- correcta;
- sin molestias;
- pero poco mimosa.
No es una zapatilla incómoda, pero tampoco es de esas que te hacen pensar: “uf, qué gusto salir a soltar piernas con esto”.
Cuando vienes de una sesión exigente, como un test VAM o un bloque duro, se nota todavía más esa falta de amabilidad. No te castiga, pero tampoco te cuida especialmente.
Comparada con la Nike Vomero Plus, aquí la diferencia es grande. La Pegasus 42 da más control y más sensación de terreno; la Vomero Plus da más comodidad, más suavidad y más mimo.
Para recuperación, yo elegiría antes la Vomero Plus sin mucha duda.
Rodajes normales: probablemente su terreno más lógico
En rodajes normales, de esos que no son ni recuperación pura ni sesión de calidad, la Pegasus 42 tiene bastante sentido.
Hablo de salidas de 8–12 km alrededor de 6:00/km, más o menos, donde no buscas una zapatilla que te haga flotar, pero tampoco quieres ir peleándote con cada apoyo. Ahí la Pegasus 42 funciona bien.
No es la más cómoda del mundo, pero sí es muy constante. Te da siempre una pisada clara, estable y bastante fácil de controlar. No hace cosas raras, no se hunde, no se descoloca y no parece que la zapatilla vaya por un lado y tú por otro.
En este tipo de rodajes es donde más se entiende su carácter: una zapatilla de diario seria, funcional y muy previsible.
No es la que elegiría si quiero salir a trotar con mimo y apagar el cerebro. Pero si quiero un rodaje normal, con sensación de terreno, buena estabilidad y una transición fluida, sí me parece una opción bastante lógica.
La Pegasus 42, en rodajes normales, es como ese compañero de entrenamiento que no dice mucho, no anima demasiado, no te cuenta chistes, pero llega puntual, no se queja y te lleva hasta casa.
Tempos y cambios de ritmo: válida, estable y discreta
En sesiones tempo y cambios de ritmo es donde la Pegasus 42 gana algo de sentido respecto a los rodajes regenerativos.
La probé en bloques de 6 minutos y 8 minutos alrededor de 5:00–5:20/km, y ahí la zapatilla funciona. Mantiene bien el ritmo, se deja mover con facilidad y la transición ayuda a que no tengas sensación de ir arrastrando un bloque de hormigón.
Pero tampoco se transforma.
Y esto es importante. Hay zapatillas que cuando subes el ritmo sacan una segunda cara: más rebote, más alegría, más sensación de “venga, que vamos”. La Pegasus 42 no va por ahí. Sigue siendo la misma zapatilla de siempre: seria, estable, bastante plana y muy funcional.
Delante se nota suficiente pero seca. No se queda corta de forma dramática, pero tampoco es generosa. No hay una compresión agradable ni una respuesta clara que te devuelva energía. El control mola, la estabilidad suma y la transición está muy bien, pero el rebote escasea.
Para tempo, mi lectura sería esta:
Puede hacerlo, y lo hace bien, pero no es una zapatilla que te dé una ayuda clara.
Si quieres control, estabilidad y una pisada pegada al suelo, tiene bastante sentido. Si quieres algo que te empuje y te haga más fácil sostener el ritmo, hay mejores opciones.
Series y test VAM: sorprende algo, pero no por rebote
En series de 1 km alrededor de 4:35–4:42/km, la Pegasus 42 me sorprendió algo para bien.
No porque tenga una respuesta espectacular. No la tiene. No porque el antepié sea blandito o elástico. Tampoco. De hecho, delante sigue teniendo poco recorrido, poco rebote y una sensación firme bastante clara.
Pero acompaña bien el esfuerzo.
Y eso tiene mérito.
Es un poco como ese mediocentro defensivo del que hablábamos antes: no hace una ruleta, no mete un pase de 40 metros, no sale en la portada. Pero cuando está, el equipo está ordenado. La Pegasus 42 en series controladas hace algo parecido: no luce, pero estabiliza.
En la última serie, incluso yendo algo más rápido, respondió igual. Y aquí “igual” no es una crítica. Es una virtud. No se desmonta, no se vuelve torpe y no te da la sensación de que la estás llevando fuera de sitio.
Ahora, cuando el esfuerzo ya se va más arriba, como en un test VAM de 5 minutos alrededor de 4:04/km, ahí sí eché de menos ayuda. A esos ritmos, para mí exigentes, se nota que falta rebote, falta chispa y falta ese empujoncito que otras zapatillas sí te dan.
La conclusión sería:
Para series controladas, puede ser una opción seria si quieres estabilidad y control. Para correr rápido de verdad o buscar ayuda mecánica, no es la mejor herramienta.
Válida, sí. Brillante, no.
Tiradas largas: aguanta, pero no es la más cómoda
En tiradas de 16 km y 18 km con bloque final alegre, la Pegasus 42 se comportó bien. No se vino abajo, mantuvo estabilidad y respondió de forma muy ordenada incluso con fatiga.
Pero también dejó claro su techo.
Hasta unos 13–16 km, la protección me pareció suficiente. A partir de ahí, la planta del pie empezó a pedir un poco más de amabilidad. No una barbaridad, pero sí ese extra que otras zapatillas más rodadoras te dan cuando ya llevas un buen rato.
Para tiradas largas, mi lectura sería esta:
Puede hacerlas, pero no es la que elegiría si mi prioridad es ir cómodo.
Si buscas estabilidad, control y sensación de suelo, puede tener sentido. Si buscas llegar al final con los pies mimados, hay mejores opciones.
Suela y agarre: buen agarre general y durabilidad sobresaliente por ahora
En asfalto seco, sin problemas. En tierra compacta con algo de grava o arenilla suelta, también me ha parecido correcta. No da sensación de ir vendido.
En asfalto mojado, agarra bien. No es excelente, pero sí suficiente para correr con confianza.
Ahora bien, en baldosa mojada, alcantarillas o superficies lisas con giros bruscos, aparecen dudas. No vas patinando como Bambi recién nacido, pero tampoco te apetece quedarte ahí más tiempo del necesario.
Nike habla de una suela con diseño Waffle actualizado. RunRepeat también destaca que la Pegasus 42 mejora en tracción frente a la Pegasus 41, aunque no la coloca como una referencia absoluta.
Mis mediciones de dureza de suela fueron:
- 69 Shore A en antepié;
- 65 Shore A en mediopié;
- 67 Shore A en talón.
La comparación que me sale es clara:
- ASICS Megablast: muerde el suelo como un mal bicho.
- Nike Pegasus 42: agarra bien, pero sin excelencia.
Donde sí me ha sorprendido mucho es en la durabilidad de la suela. Después de unos 150 km, y teniendo fotos del antes y el después, la suela se conserva prácticamente perfecta. Se nota uso, claro, porque no han estado en una vitrina ni han ido al gimnasio solo a hacerse selfies, pero el desgaste visible es muy bajo.


Especialmente en las zonas habituales de apoyo, la goma aguanta muy bien. No hay un limado exagerado, no hay tacos destrozados ni zonas comidas de forma preocupante. Para una zapatilla de entrenamiento diario, esto es una noticia muy buena.





De hecho, si hay una parte donde la Pegasus 42 transmite más claramente sensación de durabilidad, es aquí. La suela parece preparada para aguantar muchos kilómetros. No solo por cantidad de goma, sino porque después de 150 km sigue mostrando muy buena integridad.
Para la mayoría de usos en asfalto, cumple. Para superficies urbanas traicioneras con agua, precaución. Pero en durabilidad, de momento, la suela apunta muy alto.
Resumen rápido: agarre bueno sin ser espectacular; durabilidad de suela, sobresaliente por ahora.
Fatiga muscular: no castiga especialmente
Esto me parece un punto importante, sobre todo teniendo tendencia a molestias de gemelos y sóleos.
Durante la prueba, la Pegasus 42 no me ha generado problemas reseñables en gemelos, sóleo, rodillas o pies, más allá de esa ligera queja de planta tras tiradas más largas.
No la considero una zapatilla especialmente protectora o mimosa, pero sí bastante noble. No tiene un tacto blando, pero tampoco me ha castigado.
Es firme, sí. Pero no agresiva.
El drop oficial de 10 mm ya apunta a una zapatilla bastante razonable para talonadores, pero el drop real medido por RunRepeat de 14,0 mm ayuda todavía más a explicar por qué, cuando forcé entrada de talón, la Pegasus 42 se sintió más cómoda que entrando de mediopié.
Para mi pisada natural, más de mediopié, la parte delantera se nota más seca.
Durabilidad tras 150 km
Después de aproximadamente 150 km, la Pegasus 42 da muy buena impresión en durabilidad. Tanto el upper como la mediasuela y, sobre todo, la suela se conservan muy bien.
El upper no muestra daños preocupantes, la mediasuela mantiene su carácter firme y estable, y la suela está especialmente bien conservada. Con fotos de antes y después, la sensación es clara: esta zapatilla parece hecha para aguantar kilómetros.
No es la zapatilla más emocionante del mundo, pero sí transmite algo muy valioso en una diaria: que puedes usarla mucho sin estar pendiente de si se está deshaciendo antes de tiempo.
Y eso refuerza mucho su papel como zapatilla de entrenamiento diario seria, fiable y de batalla.
Comparación con Nike Vomero Plus
Esta comparación es clave porque son dos zapatillas que pueden convivir, pero no hacen lo mismo.
La Vomero Plus es bastante más cómoda para rodajes fáciles, recuperación y días donde quieres que la zapatilla te trate bien. Tiene más suavidad, más sensación de amortiguación y más agrado general.
La Pegasus 42 es más estable, más pegada al suelo, más firme, más controlada y más natural.
Yo lo resumiría así:
- Para recuperar: Vomero Plus
- Para rodar cómodo sin pensar: Vomero Plus
- Para sentir el suelo y tener control: Pegasus 42
- Para sesiones mixtas con estabilidad: Pegasus 42
- Para tiradas largas cómodas: Vomero Plus
- Para ritmos vivos con rebote: probablemente ninguna de las dos sería mi primera opción, pero la Pegasus puede tener sentido si priorizas control.
Lo mejor de las Nike Pegasus 42
- Ajuste muy bueno.
- Talón muy bien sujeto.
- Mucha estabilidad.
- Transición muy fluida.
- Sensación de control.
- Buena previsibilidad.
- No castiga especialmente la musculatura.
- Sirve para muchos tipos de entreno.
- Buena opción para quien quiera sentir el suelo.
- Más fácil de mover de lo que su peso sugiere.
- Buen comportamiento en curvas y con fatiga.
- Agarre correcto en asfalto mojado.
- Muy buena conservación tras 150 km.
- Suela especialmente duradera por ahora.
Lo peor de las Nike Pegasus 42
- Poco rebote.
- Poca chispa.
- Poco mimo en recuperación.
- Delante puede sentirse algo seca.
- En tiradas largas no va sobrada de confort.
- No cambia mucho de carácter al subir ritmo.
- En baldosa mojada genera dudas.
- El upper se empapa rápido con charcos.
- Cumple más de lo que enamora.
- Para ritmos rápidos, hay opciones con más ayuda.
Para quién sí la veo
La Nike Pegasus 42 tiene sentido para corredores que quieren una zapatilla:
- estable;
- fiable;
- de entrenamiento diario;
- con buen ajuste;
- con sensación de terreno;
- sin tacto demasiado blando;
- válida para rodajes y cambios de ritmo;
- que no sea espectacular, pero funcione casi siempre;
- con pinta de aguantar bastantes kilómetros.
También la veo bien para quien talonea más que yo. Cuando forcé entrada de talón, la zapatilla me pareció más cómoda y con una transición bastante buena. Para mi pisada de mediopié, el antepié se nota más seco.
Para quién no la veo tanto
No la elegiría como primera opción si buscas:
- máximo confort;
- rodajes regenerativos muy amables;
- mucho rebote;
- sensación de espuma moderna y divertida;
- tiradas largas con mucho mimo;
- una zapatilla que te “ayude” claramente cuando aprietas.
Tampoco me parece la mejor opción si vienes de zapatillas muy blandas o muy reactivas y esperas algo parecido. La Pegasus 42 va de otra cosa.
Entonces, ¿para qué la usaría yo?
La usaría para:
- rodajes normales de 8–12 km;
- sesiones con cambios de ritmo controlados;
- rodajes donde quiera sentir estabilidad;
- días en los que busque control y seguridad;
- entrenamientos variados sin buscar sensaciones espectaculares;
- series controladas si quiero algo estable y pegado al suelo.
No sería mi primera opción para:
- recuperación pura;
- tiradas largas buscando comodidad;
- series rápidas si tengo algo más reactivo;
- días en los que las piernas están muy machacadas y quiero mimo;
- sesiones donde busque rebote o ayuda clara.
