Soy Roberto (me disculparás que me guarde de momento mi identidad completa, pero la lucha contra el crimen de las placas de carbono puede salpicar a mi familia). Soy corredor del pelotón de atrás: apasionado, constante y más lento que Internet Explorer (¿sigue existiendo? ¿esto es ya oficialmente una broma de cuñados?). Y sinceramente: me da igual, porque correr me ha dado demasiadas cosas buenas como para convertirlo en una competición permanente.
Lo importante: no soy un “gurú” del running, pero sí soy una persona que lee y estudia.
Si eres de los que les importa mi formación: soy biólogo, tengo un máster en neurociencia y soy doctor en biología celular y molecular. Vamos, que la mayor parte de mi vida se la he dedicado a la “cencia” (como dirian los del Nadie Sabe Nada): científico de bata y pipeta, intentando salvar el mundo de las enfermedades mientras alternaba entre comer macarrones solos o con tomate (por el abrumador salario que percibimos los “100tifikos”).
Y como soy incapaz de tener hobbies normales, llevo años leyendo sobre fisiología del ejercicio, adaptación al entrenamiento, fatiga, recuperación y biomecánica (en modo: “si esto me ayuda a disfrutar más corriendo, lo quiero entender”).
Si eres de los que piensa que un papel firmado por alguien no te acredita como mejor que otra persona: a mis brazos, herman@. Pero si a la vez necesitas mi “carnet de runner”, te cuento la verdad: me fomentaron correr desde la adolescencia, hace ya 20 años. ¿20 años corriendo no está mal, no? Pues no, compañer@: desde entonces he pasado muchíííísimo más tiempo alejado del running que dentro de él.
Eso sí: los últimos 3 años han sido de una constancia pasmosa para una persona tan inconsistente como yo. Y me han llevado a aprender dos cosas:
- Se hace camino al andar (o al correr). Si te importa a dónde me ha llevado ese camino: a las maratones. De momento, 3 terminadas, y 1 fallida por múltiples enfermedades de bajísima escala, producidas en esos centros de guerra biológica también llamados escuelas infantiles (aunque en realidad lo que me retiró fue una ampolla).
- He aprendido muchísimo. Entrenamiento, fisiología, metabolismo, biomecánica, algo de biofísica… y lo más importante: a olvidar todo esto en cuanto me calzo unas zapatillas y salgo a correr. He aprendido a disfrutar de mi hobby.
¿Qué pinta todo esto en una web de reviews?
Que cuando digo “esto amortigua”, “esto carga gemelo”, “esto es estable” o “esto te ayuda a sostener ritmos”, intento que haya:
- experiencia real (kilómetros),
- criterio (comparación con otras cosas),
- y una explicación que tenga sentido (sin venderte humo con palabras bonitas).
Sí, soy científico, pero aquí quiero plasmar sobre todo experiencias y sensaciones. Hay compañeros en otros canales o webs que hacen un trabajo infinitamente mejor del que yo podría hacer en cuestiones técnicas. Aquí quiero que sepas que te hablo a ti: vas a saber cuántos kilómetros he hecho, a qué ritmo y qué sensaciones he tenido. Mi objetivo es darte una experiencia lo más cercana posible a la que tú tendrías, para ayudarte de verdad.
Mi filosofía con el material
- El material ayuda, sí. Pero no hace magia.
- La mejor zapatilla es la que te deja entrenar constante, sin lesionarte, y con ganas de repetir.
- Y lo más importante: no todo lo caro es lo mejor para ti.
Qué puedes esperar de mí aquí
- Honestidad práctica (no “todo es increíble”).
- Humor de corredor normal (porque si no nos reímos, esto es sufrimiento puro).
- Ciencia aplicada: la justa para entender, no para presumir.
Y un aviso
Si estás buscando la opinión de alguien que corre el maratón a 3:00, probablemente no soy tu referencia.
Si quieres la opinión de alguien que corre como la mayoría, y que se lo toma en serio sin tomarse demasiado en serio a sí mismo… entonces sí.