ANTA Zone 2 90 review: una Zone 2 que no quiere ir despacio

¿Recomiendo las ANTA Zone 2 90?

Depende, y bastante.

No las recomendaría como zapatilla de zona 2 o rodajes tranquilos para un corredor con ritmos parecidos a los míos.

En cambio, cuando empiezo a acercarme a 5:00/km, la zapatilla cambia. Y alrededor de 4:30/km o más rápido me gusta mucho: pesa poquísimo, devuelve muchísima energía, el rocker empieza a trabajar a favor y toda esa blandura que corriendo despacio resulta problemática empieza a tener bastante sentido.

Y ahí aparece el pequeño elefante chino en la habitación:

se llama Zone 2.

Para mí, cuanto más me acerco a mi zona 2 real, peor funciona.

Si tu zona aeróbica está cerca de 4:00-4:30/km, estupendo. Igual el nombre hasta te parece lógico. Para los que estamos bastante más atrás en el pelotón, la historia cambia.

No me parece una mala zapatilla. De hecho, corriendo rápido me parece francamente buena.

El problema es que me parece buena precisamente para algo bastante distinto de aquello para lo que ANTA la está vendiendo.


Resumen tras 58,11 km

Las ANTA Zone 2 90 son unas zapatillas de asfalto extraordinariamente ligeras, sin placa y con una mediasuela Nitrogen 90 extremadamente blanda y reactiva.

He acumulado con ellas 58,11 kilómetros repartidos en seis entrenamientos, desde recuperaciones alrededor de 6:30/km hasta series llegando aproximadamente a 4:08/km.

Y el comportamiento ha sido tremendamente dependiente del ritmo.

A ritmos tranquilos, la enorme deformación de la espuma me produce demasiado hundimiento y una sensación de inestabilidad muy marcada, sobre todo en la zona trasera. En tirada larga el problema no desaparece: simplemente tienes más kilómetros para disfrutar del flan.

Alrededor de 5:00/km empieza la transformación.

Y a 4:20-4:30/km aparece una zapatilla completamente diferente: ligera, ágil, con muchísimo retorno y una transición hacia delante muy divertida.

A eso hay que añadir un upper que personalmente no me ha gustado nada. Sujeta suficientemente bien, pero me resulta duro, poco adaptable y termina molestándome especialmente en la zona de los dedos meñiques.

La prueba termina aquí, en 58,11 km, porque venía recuperándome de una lesión en el pie y no tiene ningún sentido seguir haciendo kilómetros con una zapatilla que a ritmos tranquilos me transmite poca seguridad y acaba generándome molestias.

No puedo afirmar que la zapatilla sea la causa de mi problema en el pie.

Sí puedo afirmar que no quiero seguir corriendo con ella para descubrirlo.


Datos técnicos oficiales de las ANTA Zone 2 90

ANTA plantea oficialmente la Zone 2 90 como una zapatilla para entrenamiento diario, rodajes aeróbicos, kilómetros sostenidos y tiradas largas. La marca destaca especialmente su bajo peso, la respuesta de la espuma Nitrogen 90, la ausencia de placa y una construcción diseñada para mantener una pisada relativamente natural.

DatoInformación oficial
CategoríaZapatilla de running de asfalto / entrenamiento
Uso planteadoRodajes aeróbicos fáciles, entrenamiento diario y tiradas largas
MediasuelaNitrogen 90 de longitud completa
Retorno energético declaradoMás del 90 % en pruebas de laboratorio ANTA
Densidad declarada de espumaHasta 0,083 g/cm³
PlacaNo
Drop oficial6 mm
Peso comunicado184 g en documentación oficial regional de ANTA
UpperANTA-FIBER / AT FIBER según mercado
SuelaAWR
Precio oficial UE consultado119,95 €
Materiales declarados en UEUpper de malla, materiales sintéticos y caucho/plástico; suela con TPU, caucho y nylon

ANTA declara más de un 90 % de retorno energético para Nitrogen 90 y una densidad muy baja. También comunica 184 g de peso total y un drop de 6 mm en documentación oficial del producto.

La ficha europea actual fija el precio en 119,95 € y especifica materiales del upper y la suela, aunque ofrece menos información técnica que otras webs regionales de la propia ANTA.


Lo que promete ANTA vs lo que he sentido yo

Aquí es donde la review empieza a ponerse interesante.

ANTA no está presentando esta zapatilla simplemente como una opción rápida. Habla de rodajes fáciles, tiradas largas, entrenamiento aeróbico y una mediasuela capaz de adaptarse tanto si vas suave como si aceleras. Incluso habla expresamente de una geometría del talón orientada al long slow distance.

Pues vamos a traducir el folleto a kilómetros.

Lo que dice ANTALo que he sentido yo
Pensada para rodajes aeróbicos fácilesNo se confirma en mi caso. A 6:00-6:40/km me resulta demasiado blanda e inestable.
Adecuada para tiradas largasNo para mis ritmos. Hice 14,23 km a 6:09/km y no la volvería a escoger para esa sesión.
Nitrogen 90 muy reactivaConfirmado. Cuando corro rápido devuelve muchísima energía.
Pisada natural y versátil sin placaMuy matizable. No hay placa, pero la enorme deformación de la espuma y el rocker condicionan bastante la pisada.
Upper ligero, ajustado y cómodoNo confirmado para mi pie. Sujeta, pero me resulta duro y molesto, especialmente en los meñiques.
Buen agarre mediante AWRBien en asfalto. Mal en la tierra que he probado a ritmos altos.
Diseñada para mantener sensaciones en largas distanciasLa mediasuela mantiene bien su respuesta, pero la inestabilidad hace que yo no quiera utilizarla para tiradas largas tranquilas.
LigerezaClaramente confirmado. Tanto en la báscula como corriendo.

ANTA llega incluso a describir las Zone 2 90 como apropiadas para corredores de mucho volumen que quieran sentirse igual de bien en el kilómetro 20 que en el primero.

Aquí mi experiencia está bastante lejos.

No porque la espuma se muera con los kilómetros. Eso no ocurrió.

Sino porque yo no quiero llegar al kilómetro 20 sobre una plataforma que a mis ritmos tranquilos ya me parece demasiado inestable en el kilómetro uno.


Datos externos como apoyo

Como referencia independiente, RunRepeat analizó una unidad de las Zone 2 90 y midió 196 g, una altura aproximada de 39,2 mm en talón y 32,0 mm en antepié, con 7,2 mm de drop real frente a los 6 mm declarados por la marca. También encontró una suela relativamente fina, de unos 2,4 mm.

No utilizaría estas cifras para sustituir ni a los datos oficiales ni a mis mediciones. Son simplemente otra referencia.

También muestran por qué el peso necesita contexto. ANTA comunica 184 g en una de sus fichas oficiales; RunRepeat recoge 188 g como peso de marca para su referencia y obtiene 196 g en laboratorio; mi unidad en talla EU 44 pesa 208 g.

No hay drama ni conspiración internacional de básculas.

Cambian talla, muestra y método de medición.

Lo relevante es que 208 g siguen siendo poquísimo para una zapatilla con esta cantidad de material bajo el pie, y además corriendo se siente realmente ligera.


Mis mediciones caseras

Estas mediciones están hechas en casa y deben tratarse exactamente como eso: datos orientativos, no resultados de laboratorio.

MediciónLectura ALectura B
Peso208 g208 g
Dureza suela antepié6060
Dureza suela mediopié5760
Dureza suela talón7271
Dureza mediasuela antepié, Shore C3230
Dureza mediasuela mediopié4133
Dureza mediasuela talón4433
Anchura máxima antepié112,8 mm112,8 mm
Anchura máxima mediopié64,5 mm64,5 mm
Anchura máxima talón82,3 mm82,3 mm

Las diferencias en las mediciones de mediasuela son demasiado grandes para interpretar alegremente que la espuma se ha ablandado X puntos después de 58 km.

Cambiar ligeramente el punto exacto donde apoyas el durómetro, la presión o la zona accesible de espuma puede alterar bastante una medición casera.

Así que no voy a fingir precisión científica donde no la hay.

Lo que sí resulta interesante es que algunas cifras podrían sugerir una espuma bastante menos extrema de lo que percibo corriendo.

Y esto recuerda algo importante:

un durómetro mide dureza en un punto. No mide toda la experiencia de una mediasuela.

Grosor, geometría, volumen de espuma, deformación, rocker y forma de cargarla también importan.

Porque el aparato podrá decir lo que quiera.

Corriendo, esto se hunde una barbaridad.


Mi perfil como corredor durante la prueba

Peso aproximadamente 68 kg, tengo un pie de anchura normal y talón algo estrecho, y suelo entrar entre mediopié y antepié.

Utilicé una EU 44, con referencia aproximada de 27,5 cm en la equivalencia de mi unidad. El ajuste general queda bien, aunque tengo algo más de espacio delante de lo estrictamente necesario.

Mis ritmos habituales durante este periodo eran aproximadamente:

  • recuperación: por encima de 6:30/km;
  • rodaje: aproximadamente 6:00-6:30/km;
  • tempo: alrededor de 5:00/km;
  • series: aproximadamente 4:00-4:45/km dependiendo del entrenamiento.

El contexto es fundamental: venía recuperándome de una lesión en el pie.

Por eso hay que ser especialmente cuidadoso con cualquier conclusión relacionada con molestias.

No puedo afirmar que la Zone 2 90 me haya provocado la lesión ni atribuirle automáticamente cualquier dolor aparecido durante la prueba.

Sí puedo analizar qué sensaciones de seguridad, estabilidad y molestias he tenido con ella.


Transparencia kilométrica: cómo las he probado

La prueba termina con 58,11 km repartidos en seis entrenamientos:

FechaEntrenamientoDistancia
1 septiembreRecuperación8,11 km
3 septiembreSeries8,12 km
10 septiembreRecuperación7,77 km
13 septiembreTempo9,96 km
16 septiembreTirada larga14,23 km
21 septiembreSeries9,92 km
Total6 sesiones58,11 km

Por tipos de entrenamiento:

Recuperaciones: 15,88 km
Tempo: 9,96 km
Tirada larga: 14,23 km
Sesiones de series: 18,04 km

Las he llevado aproximadamente desde 6:50/km hasta 4:08/km.

Eso nos deja una prueba bastante útil para estudiar precisamente lo más llamativo de esta zapatilla: cómo cambia cuando cambia el ritmo.

La prueba termina antes de acumular más kilómetros porque las molestias y la falta de confianza a ritmos tranquilos ya no justificaban seguir utilizándolas solo para conseguir una cifra más bonita.

58 km son suficientes para hablar de comportamiento.

No son suficientes para sentenciar durabilidad, y más adelante volveremos a eso.


Primeras sensaciones

Nada más ponértelas llaman la atención dos cosas.

La primera es el peso.

Son tremendamente ligeras.

La segunda es la combinación de una mediasuela extremadamente blanda con una geometría delantera bastante marcada.

Caminando ya notas que el rocker quiere llevarte hacia delante.

Y eso fue precisamente lo primero que me hizo sospechar que aquello de Zone 2 quizá necesitase algún asterisco.

Al apretar la espuma y caminar con ellas, la sensación es extremadamente blanda. No simplemente cómoda: blanda de verdad.

El upper, en cambio, no produjo una buena primera impresión. Desde el principio me pareció relativamente duro y poco agradable.

Con los kilómetros, ninguna de estas dos primeras impresiones desapareció.


Ajuste y comodidad

La talla me queda correctamente.

Tengo un poco más de espacio delante del estrictamente necesario, pero nada grave. El pie queda suficientemente seguro y el talón no me ha generado grandes problemas de bloqueo pese a ser algo estrecho.

Por tanto, el principal problema no está en elegir mal la talla.

Está en cómo se siente el upper alrededor del pie.

ANTA asegura que su ANTA-FIBER está diseñado para adaptarse al pie, proporcionar un ajuste ceñido y reducir fricción durante rodajes largos.

En mi caso no ha sido así.

El material me parece duro, poco adaptable y bastante presente.

No llega a ser un upper desastroso. No me destroza el pie ni convierte cada salida en una penitencia medieval.

Pero me molesta.

Especialmente en los dedos meñiques.

Y cuando los kilómetros aumentan, esa incomodidad también aumenta.

Diagnóstico: ajusta mejor de lo que acaricia.


Upper

El enfoque del upper tiene bastante lógica para una zapatilla tan ligera: poco exceso de material y una construcción relativamente estructurada.

El problema es que conmigo esa estructura no desaparece.

Incluso después de decenas de kilómetros seguía notándolo duro.

Durante la tirada de 14 kilómetros fue especialmente evidente. En una zapatilla que ANTA vende precisamente para largas distancias, yo esperaba que el upper fuese uno de esos elementos de los que dejas de acordarte.

Ocurrió lo contrario.

Cuanto más tiempo llevo con ella, más consciente soy de que está ahí.

No he tenido un gran problema de bloqueo ni de desplazamiento interno.

Es simplemente incómodo para mi pie.

Y esa diferencia es importante.

Diagnóstico: funcional, sí; agradable, no demasiado.


Mediasuela Nitrogen 90: el corazón de la zapatilla

Aquí está todo.

Lo bueno y lo malo.

La Nitrogen 90 es una espuma hiperblanda, con muchísimo recorrido y una devolución energética muy alta cuando empiezas a cargarla de forma rápida.

ANTA declara más del 90 % de retorno de energía en sus pruebas internas. Ese porcentaje no se puede comprobar corriendo y tampoco significa que el 90 % de tu energía vuelva mágicamente convertido en velocidad. La propia ANTA hace esa precisión en su documentación.

Pero la sensación de retorno sí está ahí.

Y mucho.

El problema es que antes de devolver energía se hunde muchísimo.

A ritmos lentos, ese hundimiento dura demasiado. La sensación es de desplazarte continuamente sobre una superficie que tarda en asentarse bajo el pie.

Es cómoda en el sentido de que hay muchísimo material y absorción.

Pero cómoda no significa necesariamente estable.

Y aquí no lo es.

Cuando corres rápido ocurre algo casi paradójico: la misma espuma empieza a funcionar mucho mejor.

La comprimes, devuelve y sales.

Ya no pasas tanto tiempo hundido en ella.

Diagnóstico: tiene muchísimo motor, pero a baja velocidad la suspensión se mueve demasiado.


Transición, rocker y dinámica

La transición está muy condicionada por el ritmo.

A 6:30/km noto perfectamente el rocker, pero no necesariamente de una forma que me beneficie. La zapatilla quiere llevarme hacia delante mientras la mediasuela se hunde debajo.

Es una combinación un poco extraña.

Cuando acelero, todo empieza a encajar.

Alrededor de 5:00/km aparece la frontera.

No diría que ahí ya sea espectacular, pero deja de resultar problemática. Empiezas a aprovechar el rocker y la salida hacia delante.

Y alrededor de 4:30/km cambia completamente.

Ahí sí.

La zapatilla se vuelve muy ágil, responde con facilidad, devuelve mucha energía y la transición se siente claramente orientada hacia delante.

En las series llegué hasta aproximadamente 4:08/km y no tuve la sensación de quedarme sin zapatilla.

Todo lo contrario.

Ahí parece mucho más en casa.

Diagnóstico: a 5:00 empieza la tregua; a 4:30 empieza la fiesta.


Estabilidad: el gran problema

Esta es mi principal crítica a las ANTA Zone 2 90.

A ritmos tranquilos me parecen muy inestables.

No es simplemente que sean blandas. Es la combinación de altura, enorme compresión de la espuma y movimiento bajo el pie.

Especialmente atrás tengo la sensación de que la plataforma baila demasiado.

En mi primera recuperación alrededor de 6:30/km la describí mentalmente como correr encima de un flan.

Después pensé que quizá fuese cuestión de adaptación.

No.

Repetí otro entrenamiento de recuperación.

Volvió a ocurrir.

Hice una tirada de 14,23 km a 6:09/km.

Catorce kilómetros de la misma sensación.

Eso ya no es adaptación.

Es el carácter de la zapatilla en mi forma de correr.

Y además hay un detalle particularmente interesante: cuando acelero, la estabilidad mejora muchísimo.

No se convierte en una zapatilla estable. Pero deja de ser problemática.

En las series alrededor de 4:20-4:30/km, el apoyo es mucho más rápido y tengo mucha menos sensación de permanecer hundido sobre la espuma.

Las curvas en asfalto a esos ritmos me resultaron aceptables.

Por tanto, mi problema no es simplemente “esta zapatilla es inestable”.

Es algo más específico:

es especialmente inestable para mí cuando corro despacio.


Peso

Mi unidad pesa 208 g en EU 44.

Y se nota.

O mejor dicho: casi no se nota.

Aquí ANTA ha conseguido algo muy bueno. Hay mucha mediasuela bajo el pie y, sin embargo, la sensación general es de una zapatilla tremendamente ligera.

Cuando aceleras, esa ligereza es una de sus grandes virtudes.

No tienes que pelear con ella.

Subes frecuencia y responde inmediatamente.

En los bloques rápidos llegué aproximadamente a 182-186 pasos por minuto, y la zapatilla se mueve con muchísima facilidad.

Diagnóstico: la báscula dice ligera y las piernas están de acuerdo.


Suela y agarre

En asfalto seco, ninguna queja importante.

Incluso en las series y las curvas a ritmos vivos el comportamiento ha sido suficientemente bueno.

En tierra, la experiencia ha sido bastante peor.

Cuando entré en terreno de tierra a ritmos rápidos, la zapatilla patinaba bastante y me transmitía muy poca seguridad.

Aquí conviene delimitar bien la conclusión.

No la he sometido a un ensayo completo de trail, barro, grava mojada y demás catálogo de aventuras.

No toca inventarlo.

Lo que he probado es asfalto y algo de tierra.

En asfalto: bien.

En tierra y corriendo rápido: no me ha gustado nada.

ANTA atribuye a la suela AWR buen agarre y resistencia a la abrasión.

Por ahora puedo confirmar lo primero únicamente en asfalto.


Uso real: lo que dicen los kilómetros

Recuperación y rodajes muy suaves

Aquí están peor.

He acumulado 15,88 km específicamente en sesiones de recuperación, además de muchos kilómetros lentos dentro del resto de entrenamientos.

Y el patrón es constante.

Demasiado hundimiento.

Demasiada inestabilidad.

Poca seguridad.

No consigo simplemente olvidarme de la zapatilla y trotar.

Tengo que convivir con ella.

Y en recuperación lo último que quiero es dedicar capacidad cerebral a negociar con una mediasuela.

Para mis ritmos de recuperación: no.


Rodajes tranquilos

Tampoco mejoran suficientemente.

La tirada larga de 14,23 km a 6:09/km terminó de despejar cualquier duda.

La mediasuela aguanta perfectamente. No noto que el retorno desaparezca ni que la espuma se quede muerta.

Las piernas terminan razonablemente bien.

Pero sigo teniendo demasiada inestabilidad y el pie termina peor.

No puedo culpar a las ANTA del problema del pie porque venía de una lesión.

Pero sí puedo decir algo mucho más sencillo:

no me dan confianza suficiente para querer repetir esa tirada.

Y eso pesa mucho más en una review que discutir si técnicamente “pueden” correr 14 km.

Claro que pueden.

También puedo ir a comprar el pan con unas zapatillas de clavos.

La pregunta útil es si tiene sentido.


Tempo alrededor de 5:00/km

Aquí aparece la frontera.

Hice tres bloques de seis minutos a aproximadamente:

4:58/km → 4:57/km → 4:53/km.

Y alrededor de ese ritmo la zapatilla comienza a cambiar.

Todavía estoy en una especie de frontera. No tiene la claridad que encuentro posteriormente a 4:30/km, pero la enorme blandura deja de dominar tanto la experiencia.

Funciona perfectamente durante los bloques.

Y cuando vuelvo a bajar el ritmo durante las recuperaciones, reaparece inmediatamente la sensación de siempre.

Esto fue especialmente útil para localizar el punto de inflexión:

aproximadamente 5:00/km.

No es donde brilla.

Es donde empieza a dejar de molestarme.


Series y ritmos rápidos

Aquí llegan las buenas noticias.

Y son bastante buenas.

He hecho dos sesiones específicas de series, una de ellas llegando hasta aproximadamente 4:08/km, y otra con seis bloques de dos minutos concentrados entre 4:19 y 4:35/km.

Ahí me gustan mucho.

La mediasuela sigue siendo blanda, pero de repente esa blandura tiene un propósito claro.

Comprimes.

Devuelve.

El rocker te lleva hacia delante.

La zapatilla pesa poquísimo.

Y la inestabilidad disminuye muchísimo.

En la sesión del 21 de septiembre, las seis repeticiones rápidas fueron aproximadamente:

4:35 – 4:27 – 4:33 – 4:29 – 4:19 – 4:23/km.

La respuesta fue consistente hasta el final.

Y lo mejor del entrenamiento fue probablemente lo que ocurría después de cada bloque: en cuanto bajaba otra vez hacia 6:20-6:35/km, volvía el flan.

Misma zapatilla.

Mismos pies.

Mismo día.

Distinto ritmo.

Diagnóstico: cuanto más rápido corro, más entiendo las Zone 2 90.


¿Entonces realmente son unas zapatillas de Zone 2?

Para ANTA, sí.

La marca define el concepto alrededor de esfuerzos aeróbicos fáciles, kilometraje sostenido y tiradas largas.

Para mí, no.

Y aquí es importante no convertir mi experiencia en una ley universal.

Mi zona 2 y mis ritmos no son los de todo el mundo.

Si eres un corredor cuya zona aeróbica está sobre 4:00-4:30/km, es perfectamente posible que esta combinación de ligereza, blandura y retorno encaje muchísimo mejor con aquello para lo que ANTA la ha diseñado.

Pero para un corredor como yo, cuya carrera tranquila está bastante por encima de 6:00/km, ocurre algo curioso:

mi zona 2 es aproximadamente el lugar donde menos me gusta una zapatilla que se llama Zone 2.

No diría que el nombre sea mentira.

Diría que necesita contexto.

Mucho contexto.

Y probablemente bastante VO₂max.


Fatiga muscular y molestias

Este apartado necesita transparencia.

Yo venía de una lesión en el pie.

Por tanto, no puedo escribir:

“Las ANTA Zone 2 90 provocan dolor en el pie”.

Eso sería una barbaridad.

Lo que sí puedo explicar es lo que ocurrió.

Durante los entrenamientos lentos, cuando la sensación de inestabilidad era mayor, el pie tendía a encontrarse peor y yo tenía poca confianza.

En los bloques rápidos, curiosamente, esa molestia resultaba menos evidente porque también disminuía la sensación de movimiento de la plataforma.

Las piernas, en cambio, han terminado generalmente bastante bien.

La gran cantidad de espuma proporciona protección.

El problema es que para mi pie actual protección e inestabilidad no se compensan automáticamente.

Tras 58 km decidí terminar la prueba.

No porque la zapatilla estuviese desgastada.

Porque yo estaba cansado de las molestias.

Y creo que esto también forma parte de una review real.


Durabilidad tras 58 km

Muy poco que decir.

Y eso es precisamente lo correcto.

El desgaste visible después de aproximadamente 58 km es mínimo.

Buena señal inicial.

Pero 58 km no sirven para hablar seriamente de durabilidad.

No puedo afirmar que vaya a durar 500, 700 o 900 km.

Ni que la suela vaya a morir pronto.

Ni que la Nitrogen 90 mantenga este comportamiento durante cientos de kilómetros.

Simplemente no lo sé.

La prueba se ha terminado antes porque las molestias no justificaban seguir acumulando kilómetros únicamente para valorar desgaste.

Así que la conclusión sobre durabilidad es:

estado visual muy bueno tras 58 km, pero kilometraje insuficiente para sacar una conclusión fiable sobre vida útil.

Cualquier cosa más contundente sería decorar el desconocimiento.


Lo mejor

  • Peso bajísimo y sensación de ligereza real.
  • Muchísimo retorno energético cuando corres rápido.
  • Muy ágil alrededor de 4:30/km y por debajo.
  • Rocker efectivo a ritmos vivos.
  • Nitrogen 90 mantiene bien su respuesta durante las sesiones realizadas.
  • Buen comportamiento de la suela sobre asfalto seco.
  • Precio de 119,95 € bastante competitivo para la tecnología que ofrece.

Lo peor

  • Para mí, muy inestable a ritmos lentos.
  • Exceso de hundimiento de la mediasuela cuando aumenta el tiempo de apoyo.
  • Upper duro y poco cómodo.
  • Molestia concreta en la zona de los meñiques.
  • Mala sensación de agarre en tierra cuando aumento el ritmo.
  • El uso real que mejor le encuentro está bastante lejos del concepto de “Zone 2” para mis ritmos.

Para quién sí veo las ANTA Zone 2 90

Las veo interesantes para corredores relativamente eficientes y rápidos que puedan utilizar una zapatilla muy blanda y ligera a ritmos vivos sin necesitar demasiada estabilidad.

También para quien busque una zapatilla sin placa con mucha respuesta para tempos, entrenamientos rápidos o rodajes alegres.

Y, especialmente, para corredores cuya zona aeróbica sea realmente rápida.

Ahí la idea de ANTA empieza a tener mucho más sentido.


Para quién no las veo tanto

No serían mi recomendación para alguien que priorice estabilidad.

Tampoco para quien quiera una zapatilla tranquila con la que trotar despacio sin pensar en ella.

Y tendría cuidado si tienes un pie sensible a uppers rígidos o necesitas bastante espacio y adaptación en la zona de los dedos pequeños.

Si tus rodajes normales están alrededor de 6:00-6:30/km, mi experiencia invita como mínimo a probarlas antes de comprarlas y no asumir que el nombre Zone 2 garantiza que ese vaya a ser su terreno favorito para ti.


Entonces, ¿para qué las usaría yo?

Las usaría para:

tempos alrededor o por debajo de 5:00/km, series, cambios de ritmo y entrenamientos vivos sobre asfalto.

No serían mi primera opción para:

recuperaciones, rodajes tranquilos, tiradas largas lentas o cualquier día en el que quiera estabilidad y olvidarme completamente de lo que llevo en los pies.

Y eso es exactamente el problema.

Para el uso donde más me gustan ya tengo que correr bastante más rápido que en mi zona 2.


Nota para compradores: talla y ajuste

Mi EU 44 me queda bien en términos generales, aunque con un poco más de espacio delante de lo ideal.

El bloqueo es suficiente y no he tenido grandes problemas de movimiento interno.

Pero mi principal recomendación sería prestar atención al upper.

En mi pie me resulta duro y acaba molestándome en los meñiques.

La guía oficial de ANTA además tiene algunas equivalencias entre EU, US, CHN y longitud que pueden resultar poco intuitivas, así que comprobaría la medida en centímetros y no compraría únicamente por la equivalencia europea habitual.


Veredicto final

Las ANTA Zone 2 90 son una zapatilla bastante más interesante de lo que mi experiencia a ritmos lentos podría hacer pensar.

Porque hay una zapatilla muy buena aquí dentro.

Es ligerísima.

Tiene muchísimo retorno.

La Nitrogen 90 es divertida.

El rocker funciona.

Y cuando corro sobre 4:20-4:30/km, me gusta mucho.

El problema es que para llegar a esa zapatilla tengo que atravesar primero otra completamente distinta.

A 6:00-6:30/km, que es donde yo realmente hago buena parte de mis kilómetros aeróbicos, encuentro demasiado hundimiento, demasiada inestabilidad y demasiado movimiento.

La tirada larga no lo arregló.

Los kilómetros tampoco.

Y el upper añadió además una molestia constante que terminó cansándome.

ANTA promete una zapatilla ligera y reactiva capaz de adaptarse tanto al rodaje suave como al ritmo más rápido.

En mi caso se cumple perfectamente la segunda mitad.

La primera, no.

Por eso mi conclusión no es que la ANTA Zone 2 90 sea una mala zapatilla.

Es algo bastante más raro:

me parece una buena zapatilla para correr rápido escondida dentro de una zapatilla que insiste en llamarse Zone 2.

Y para alguien del pelotón de atrás como yo, eso tiene bastante cachondeo.


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