Hay una frase que debería aparecer en letras grandes en muchas reviews de zapatillas:
“Depende del ritmo al que corras.”
Porque una zapatilla puede sentirse viva, fluida y con sentido cuando vas a 4:15 min/km… y convertirse en una tabla con cordones cuando vas a 6:10 min/km un martes con las piernas de madera.
Y esto para una web de reviews es bastante importante. Mucho.
Porque si una zapatilla se prueba solo a ritmos rápidos, igual estamos contando una película que no es la de muchos corredores populares. Y si se prueba solo a ritmo cómodo, quizá tampoco vemos lo que puede hacer cuando se le aprieta.
Este estudio publicado en Bioengineering se mete justo en ese charco: ¿cambian los efectos biomecánicos de una zapatilla cuando corres a una velocidad fija moderada frente a una velocidad más rápida elegida por el propio corredor?
La respuesta corta sería:
la velocidad cambia mucho los valores biomecánicos absolutos, pero dentro del rango estudiado no cambió de forma clara el patrón relativo entre zapatillas.
Traducido al idioma del pelotón: si corres más rápido, todo se mueve más fuerte y más rápido; pero las zapatillas no cambiaron radicalmente de “personalidad” entre esos dos ritmos en las variables analizadas.
Interesante para ciencia.
Muy interesante para reviews.
Y especialmente interesante para los que no corremos precisamente como si nos persiguiera Jakob Ingebrigtsen con una factura.

Qué querían estudiar exactamente
El objetivo del estudio era analizar si las diferencias biomecánicas entre zapatillas cambian cuando los corredores pasan de una velocidad fija y moderada a una velocidad más rápida elegida individualmente.
Esto importa porque muchos estudios de zapatillas usan velocidades estandarizadas.
Por ejemplo:
- 10 km/h;
- 11 km/h;
- 12 km/h;
- o, en estudios de zapatillas con placa, ritmos bastante más rápidos.
Eso tiene sentido para controlar el experimento. Si todos corren igual de rápido, es más fácil comparar.
Pero aparece el problema:
en la vida real, no todos corremos igual de rápido.
Y, además, una misma zapatilla puede no sentirse igual a 5:30 min/km que a 4:10 min/km.
Por eso los autores plantearon una pregunta metodológica muy útil:
si comparamos zapatillas a una velocidad fija moderada, ¿podemos extrapolar esos resultados a una velocidad más rápida y más parecida al entrenamiento habitual de cada corredor?
Aquí no estaban midiendo si una zapatilla te hace correr más rápido ni si mejora la economía de carrera. Estaban midiendo variables biomecánicas con sensores inerciales.
La pregunta no era “¿qué zapatilla es mejor?”.
La pregunta era más fina:
¿el ritmo cambia la forma en que las zapatillas se diferencian biomecánicamente entre sí?
Cómo hicieron el estudio
Participaron 22 corredores recreativos:
- 5 mujeres
- 17 hombres
- edad media: 29 años
- altura media: 176,1 cm
- peso medio: 71 kg
- experiencia media corriendo: 10,5 años
- volumen semanal medio: 19,7 km/semana, aunque con mucha variabilidad
Este último dato es importante.
No hablamos de corredores de élite. Ni siquiera de un grupo homogéneo de atletas muy entrenados.
Hablamos de corredores recreativos con niveles bastante diferentes.
Y eso, para una web enfocada a corredores populares, tiene bastante interés.
Aunque también tiene letra pequeña, que luego veremos.
Solo participaron talonadores
Los autores incluyeron únicamente corredores con patrón habitual de talón, confirmado visualmente durante el calentamiento.
Esto se hizo para reducir variabilidad biomecánica.
Tiene sentido metodológico, pero limita la aplicación a corredores de mediopié o antepié.
Es decir: si tú entras de mediopié, este estudio no habla exactamente de ti.
Pero si eres talonador, como muchísimos corredores populares, ya puedes levantar una ceja con interés.
Qué zapatillas usaron
Usaron siete condiciones de zapatilla.
La base fue la PUMA Deviate Elite 2, y a partir de ella PUMA fabricó seis versiones adicionales modificando dos propiedades:
- amortiguación
- rigidez longitudinal de la mediasuela, incluyendo o excluyendo placa de carbono
Esto es importante: no comparaban siete modelos comerciales normales de tienda.
Comparaban zapatillas diseñadas específicamente para el estudio, externamente iguales, pero con diferencias mecánicas controladas.
Además, como las zapatillas pesaban diferente, añadieron pesos para que todas quedaran aproximadamente en 321 g.
Esto es bastante elegante desde el punto de vista experimental, porque evita que el peso contamine demasiado la comparación.
Pero también implica que no estamos hablando del comportamiento comercial real de una Deviate Elite 2 tal cual la compras.
Estamos hablando de un sistema experimental.

A qué ritmos corrieron
Cada corredor hizo pruebas en exterior sobre una acera plana de hormigón de 500 metros.
Se corrió en dos condiciones:
Velocidad fija
11 km/h, que equivale aproximadamente a 5:27 min/km.
Este ritmo se eligió como velocidad moderada representativa en estudios con corredores recreativos.
Y aquí empieza lo interesante para nosotros.
Porque 5:27 min/km no es “ir lento” para todo el mundo, pero desde luego está mucho más cerca del corredor popular que los ritmos de muchos estudios de superzapatillas.
Velocidad autoseleccionada más rápida
La segunda velocidad fue una velocidad continua rápida elegida por cada corredor.
La media fue:
13,5 km/h, aproximadamente 4:26 min/km.
El rango fue de 12 a 16 km/h, es decir, entre unos 5:00 y 3:45 min/km.
Esto ya es otra película.
Para muchos populares, 4:26 min/km no es un rodaje alegre. Es un día de ponerse serio.
Y para otros directamente es ritmo de “hoy el Garmin llama a emergencias”.
Cómo midieron la biomecánica
Usaron sensores inerciales, o IMUs.
Colocaron:
- un sensor en la tibia derecha;
- otro sensor en el talón de la zapatilla derecha.
Con esos sensores midieron cuatro variables:
Aceleración tibial máxima
Una variable relacionada con la carga de impacto.
Ojo: no es una medición directa de lesión ni de carga ósea real. Es un marcador biomecánico de impacto.
Ángulo de ataque del pie
Describe cómo llega el pie al suelo en el contacto inicial.
En este caso, muy relacionado con el patrón de talón.
Velocidad máxima de eversión
Una medida de movimiento del retropié en el plano frontal.
Se suele relacionar con la dinámica de pronación, aunque tampoco hay que convertirlo en “pronación mala, zapatilla buena”.
Velocidad angular máxima en el plano sagital
Una medida del “rollover” o transición talón-antepié.
Esto conecta bastante con algo que en reviews solemos llamar transición, fluidez o ride.
Y aquí el estudio se vuelve especialmente interesante para analizar zapatillas.
Porque no mide solo “impacto”, sino también cómo rota y transiciona el pie con la zapatilla.
Qué encontraron: correr más rápido cambia mucho la biomecánica
El resultado más claro fue este:
al correr más rápido, aumentaron todos los parámetros medidos.
Es decir, cuando pasaron de 11 km/h a la velocidad rápida autoseleccionada:
- aumentó la aceleración tibial;
- aumentó el ángulo de ataque del pie;
- aumentó la velocidad de eversión;
- aumentó la velocidad angular del pie en el plano sagital.
Esto era esperable.
Si corres más rápido, aumentan las demandas mecánicas. El cuerpo no dice: “tranquilo, voy más rápido pero todo seguirá igual”.
No.
Más velocidad suele implicar:
- contactos más intensos;
- transiciones más rápidas;
- más carga;
- más rotación;
- más exigencia.
La estadística dijo una cosa bastante clara: la velocidad importa mucho.
Y esto para reviews es clave.
Porque una zapatilla probada a 6:00 min/km no está viviendo el mismo escenario que a 4:15 min/km.
Pero lo importante: no cambió claramente el patrón relativo entre zapatillas
Aquí está el hallazgo central.
Aunque la velocidad aumentó los valores absolutos, los autores no encontraron una interacción significativa entre:
tipo de zapatilla × velocidad
para ninguna de las cuatro variables.
Dicho más fácil:
las zapatillas cambiaban entre sí, y la velocidad también cambiaba la biomecánica, pero no hubo evidencia clara de que las diferencias entre zapatillas se reorganizaran completamente al correr más rápido dentro de ese rango.
Por ejemplo:
si una zapatilla tendía a dar cierto comportamiento relativo frente a otra a 11 km/h, ese patrón no se alteraba de manera sistemática al pasar a la velocidad más rápida.
No significa que todo fuera idéntico.
No significa que haya equivalencia perfecta.
No significa que cualquier ritmo valga para probar cualquier zapatilla.
Pero sí sugiere que, en este estudio y para esas variables, las velocidades autoseleccionadas podrían servir para comparar efectos relativos de zapatillas en pruebas de campo controladas.
Esto es útil.
No revolucionario.
Pero útil.

Qué significa esto para una review de zapatillas
Aquí viene la parte que me interesa especialmente para una web como esta.
Cuando pruebo una zapatilla, no basta con decir:
“va bien”.
La pregunta real es:
¿va bien a qué ritmo, para qué corredor y en qué tipo de sesión?
Porque una zapatilla con placa, rocker o alta rigidez puede necesitar cierta velocidad para sentirse natural.
Y una zapatilla blanda, cómoda y amable puede ir fantástica en rodajes suaves, pero perder estabilidad o fluidez cuando aprietas.
Este estudio no resuelve todo eso, porque no midió sensaciones completas, rendimiento, economía de carrera ni fatiga larga.
Pero sí refuerza una idea metodológica:
el ritmo de prueba importa.
Si una zapatilla se va a recomendar para rodajes tranquilos, hay que probarla en rodajes tranquilos.
Si se vende como zapatilla rápida, hay que probarla rápido.
Y si una marca la vende como “para todo”, entonces toca hacerle pasar por todo:
- lento;
- alegre;
- tempo;
- series;
- tirada larga;
- cansancio;
- días buenos;
- días de piernas sospechosas.
Porque si no, la review puede quedar coja.
Con carbono, pero coja.
Lo interesante para corredores lentos
Este paper toca una cuestión muy incómoda: muchas zapatillas se diseñan, se promocionan y se estudian pensando en ritmos bastante altos.
Pero la mayoría de corredores populares no corren siempre rápido.
De hecho, muchos corremos buena parte del volumen a ritmos donde algunas zapatillas “rápidas” no terminan de tener sentido.
Y aquí conviene separar dos cosas.
Una cosa es que la zapatilla tenga un efecto biomecánico medible
Eso puede aparecer a ritmos moderados.
Otra cosa es que tú notes que la zapatilla funciona bien
Eso depende de:
- tu ritmo;
- tu técnica;
- tu peso;
- tu fuerza;
- tu patrón de pisada;
- tu fatiga;
- tu objetivo;
- tu tolerancia a rigidez, rocker y espuma.
Una zapatilla puede mantener cierto patrón biomecánico relativo entre 5:27 y 4:26 min/km, pero eso no significa que se sienta igual de útil, cómoda o eficiente para todos los corredores.
La biomecánica mide una parte de la película.
Tus piernas ven la versión completa.
Por qué esto importa en zapatillas con placa
Las zapatillas con placa y mediasuelas rígidas son un ejemplo perfecto.
A ritmos rápidos pueden:
- estabilizar la espuma;
- favorecer la transición;
- modificar el rollover;
- ayudar a mantener una mecánica eficiente;
- sentirse reactivas.
Pero a ritmos lentos pueden sentirse:
- rígidas;
- torpes;
- exigentes;
- poco naturales;
- inestables;
- como si la zapatilla estuviera esperando algo de ti que tú no tienes previsto darle hoy.
Este estudio no dice que las placas no sirvan a ritmos lentos.
Tampoco dice que sirvan igual.
Lo que dice es más concreto:
en estas condiciones, con estas zapatillas y estas variables, no se detectó que la velocidad modificara sistemáticamente las diferencias relativas entre zapatillas.
Eso es muy distinto a decir:
“da igual el ritmo.”
No da igual.
La velocidad aumentó mucho las magnitudes biomecánicas.
Y el estudio no analizó economía de carrera ni rendimiento.
Justo lo que más nos suele interesar cuando hablamos de superzapatillas.
Velocidad fija o velocidad autoseleccionada: qué es mejor para probar zapatillas
El estudio plantea algo práctico para investigación y, por extensión, para reviews serias.
Velocidad fija
Ventajas:
- todos corren igual de rápido;
- mejor control experimental;
- comparación más limpia;
- menos ruido metodológico.
Problema:
- puede no representar el ritmo real del corredor;
- puede favorecer o perjudicar ciertas zapatillas;
- puede estar lejos de cómo se usa ese modelo en la vida real.
Velocidad autoseleccionada
Ventajas:
- se acerca más al uso habitual;
- cada corredor corre a una intensidad más natural;
- puede representar mejor el comportamiento real en campo.
Problema:
- introduce diferencias entre personas;
- no todos corren a la misma intensidad relativa;
- puede complicar la comparación.
Este estudio sugiere que, al menos para estas variables y entre 11 y 13,5 km/h de media, la velocidad autoseleccionada puede ser una opción útil para comparar efectos relativos de zapatillas en campo.
Pero con prudencia.
No es carta blanca.
Lo que una review debería aprender de este estudio
Para mí, la aplicación práctica sería esta:
una review de zapatillas debería probar cada modelo en los ritmos para los que realmente se supone que sirve.
Ejemplos claros:
Zapatilla de rodaje diario
Debe probarse a ritmos cómodos, con fatiga normal, sin obligarla a correr rápido para justificar una ficha técnica bonita.
Zapatilla mixta
Debe pasar por rodaje, ritmo alegre, tempo y algo de serie.
Si solo funciona en una de esas zonas, no es tan mixta.
Zapatilla con placa
Debe probarse rápido, sí.
Pero también a ritmo controlado.
Porque muchos corredores populares la usarán en competición a ritmos que para un élite serían calentamiento.
Zapatilla maximalista
Hay que ver si su amortiguación se mantiene estable cuando sube el ritmo y si la transición no se vuelve torpe.
Zapatilla para lentos o rodadores
No debería juzgarse por no ir bien a 3:50 min/km.
Sería como criticar una furgoneta porque no entra fina en Nürburgring.

Qué NO deberíamos concluir
Este estudio no demuestra que el ritmo no importe.
De hecho, demuestra justo lo contrario: la velocidad aumentó claramente los valores biomecánicos absolutos.
No demuestra que cualquier zapatilla se pueda probar a cualquier ritmo.
No demuestra que las zapatillas con placa funcionen igual para corredores lentos y rápidos.
No demuestra que una velocidad autoseleccionada sustituya siempre a una velocidad fija.
No demuestra que los resultados de laboratorio puedan trasladarse sin más al mundo real.
No demuestra que una zapatilla con mejor dato biomecánico sea automáticamente mejor zapatilla.
Y no demuestra nada sobre rendimiento, economía de carrera, comodidad a largo plazo o lesiones.
Este último punto es importante.
Porque en running somos muy de coger una variable biomecánica, ponerle una capa de superhéroe y convertirla en conclusión universal.
No.
Una aceleración tibial más baja no significa automáticamente menos lesión.
Un rollover más rápido no significa automáticamente más eficiencia.
Una diferencia estadística no significa automáticamente que tus piernas lo noten.
La ciencia mide piezas.
La review tiene que unirlas con sensaciones, uso real y contexto.
Limitaciones del estudio
Este estudio está bien planteado, pero tiene bastantes limitaciones.
Muestra pequeña
Solo participaron 22 corredores.
No es raro en biomecánica, pero limita la generalización.
Corredores recreativos muy heterogéneos
El volumen semanal medio era de 19,7 km, pero con una desviación enorme.
Eso significa que había corredores con niveles de entrenamiento muy distintos.
Solo talonadores
Los resultados no se pueden aplicar directamente a corredores de mediopié o antepié.
Velocidades concretas
Se comparó 11 km/h con una velocidad autoseleccionada media de 13,5 km/h.
No sabemos qué pasaría a:
- 6:30 min/km;
- 5:45 min/km;
- 4:00 min/km;
- 3:30 min/km;
- sprint final de carrera;
- maratón con fatiga acumulada.
Prueba corta
Cada condición se midió durante unos 500 metros.
Eso no captura cómo cambia una zapatilla tras 8, 15 o 25 km.
Y todos sabemos que una zapatilla puede ser maravillosa durante 500 metros y luego empezar a negociar con tus gemelos.
No hubo familiarización específica por zapatilla
Los corredores no tuvieron un periodo separado para adaptarse a cada condición antes de registrar datos.
Eso puede influir, especialmente en zapatillas con rigidez o geometría diferente.
No se midió economía de carrera
Esto es clave.
El estudio no nos dice si una zapatilla era más eficiente, más rápida o mejor para competir.
No es running real sin restricciones
Aunque fue en exterior, la prueba seguía siendo muy controlada:
- misma ruta;
- velocidad monitorizada;
- distancia corta;
- superficie plana de hormigón;
- condiciones meteorológicas controladas.
No es lo mismo que tu rodaje de miércoles esquivando bordillos, perros, peatones, baches y pensamientos intrusivos.
Entonces, ¿qué hacemos con esto?
La conclusión práctica sería esta:
la velocidad de carrera cambia claramente la biomecánica, pero en este estudio no modificó de forma sistemática el patrón relativo entre zapatillas dentro del rango analizado.
Para investigación, esto sugiere que probar zapatillas a velocidades autoseleccionadas puede ser útil en estudios de campo controlados.
Para reviews, el mensaje es todavía más práctico:
no basta con decir que una zapatilla va bien; hay que decir a qué ritmo va bien.
Y para corredores lentos, el matiz es importante:
que una zapatilla esté diseñada con tecnología avanzada no significa que vaya a tener sentido a cualquier ritmo.
Puede que sí.
Puede que no.
Hay que probarlo.
Porque una cosa es que la zapatilla tenga una respuesta biomecánica medible y otra que tu cuerpo la aproveche a tu ritmo real.
Así que si una zapatilla se vende como rápida, la probaré rápido.
Si se vende como cómoda, la probaré lento.
Y si se vende como “para todo”, que se prepare: va a tener que sobrevivir al rodaje tranquilo, al tempo, a la tirada larga y al día en que mis piernas parezcan redactadas por un comité de fatiga.
Una zapatilla no es buena o mala en abstracto: es buena o mala para un corredor, a un ritmo, con una fatiga y para un uso concreto. Lo demás es marketing con cordones.
Fuente científica
Este artículo se basa en:
Kiesewetter P, Milani TL, Mitschke C. Running Velocity as a Methodological Factor in Footwear Testing: Fixed Versus Self-Selected Conditions. Bioengineering. 2026;13(7):751. doi: 10.3390/bioengineering13070751.
FAQs
¿El ritmo cambia cómo se comporta una zapatilla de running?
Sí. En este estudio, correr más rápido aumentó claramente la magnitud de variables biomecánicas como aceleración tibial, ángulo de ataque, velocidad de eversión y velocidad angular del pie.
¿Las zapatillas se comportan igual a ritmos lentos y rápidos?
No necesariamente. Este estudio no encontró que el patrón relativo entre zapatillas cambiara de forma sistemática entre 11 km/h y una velocidad autoseleccionada media de 13,5 km/h, pero eso no significa que el ritmo sea irrelevante.
¿Este estudio sirve para corredores lentos?
Sí, con matices. La velocidad fija fue 11 km/h, aproximadamente 5:27 min/km, una velocidad más cercana a muchos corredores populares que los ritmos usados en estudios de zapatillas de competición. Pero no estudió ritmos muy lentos ni corredores de todos los perfiles.
¿Una zapatilla con placa funciona igual si corro lento?
Este estudio no responde directamente a eso. Analizó variables biomecánicas, no economía de carrera ni rendimiento. Una zapatilla con placa puede sentirse muy diferente según ritmo, técnica y corredor.
¿Por qué es importante probar zapatillas a distintos ritmos?
Porque una zapatilla puede ser cómoda en rodaje, torpe en ritmos lentos, fluida en tempo o exigente en tiradas largas. Una review útil debe explicar en qué ritmos tiene sentido cada modelo.
¿El estudio demuestra que podemos probar zapatillas a cualquier velocidad?
No. Sugiere que velocidades autoseleccionadas pueden ser útiles en pruebas de campo controladas dentro del rango estudiado, pero no demuestra equivalencia ni permite extrapolar a todos los ritmos, zapatillas o corredores.
